DR Congo vs Uzbekistan: el último empujón de los Leopardos
No hay margen para el cálculo. La RDC llega a esta tercera jornada del Grupo K con un punto, obligada a ganar para mantener vivo el sueño de alcanzar los octavos de final después de 52 años de ausencia en el Mundial. Y lo que se ha visto en el once inicial confirmado es una declaración de intenciones: Desabre ha tirado por la borda la cautela de los partidos ante Portugal y Colombia.
El seleccionador congoleño lo anunció sin rodeos: “Mañana será un partido totalmente diferente… tendremos que arriesgarnos para marcar”. Y no era retórica. En el once titular aparecen cuatro puntas: Wissa, Bakambu, Mbuku y Cipenga. Se cae el defensa extra, el 5-3-2 se transforma en un bloque más agresivo, con Wan‑Bissaka y Masuaku como laterales de proyección y una línea de ataque diseñada para generar ocasiones desde el primer minuto.
Uzbekistán, contra las cuerdas
Enfrente está una selección uzbeka que ha encajado ocho goles en dos partidos y cuya moral quedó hecha trizas tras el 5‑0 de Portugal. Cannavaro intentó rebajar la tensión diciendo que la RDC es “más fácil” que Colombia, pero sus palabras no ocultan la realidad: su defensa ha sido frágil en transiciones y a balón parado, y la ausencia de Masharipov le resta claridad en la creación.
El once uzbeko mantiene a Shomurodov y Fayzullayev, sus dos mejores armas ofensivas, pero el resto del equipo muestra cambios que parecen más de rotación competitiva que de un plan sólido. La confianza en el arco de Ne’matov, tras el autogol ante Portugal, tampoco es garantía de solvencia. La RDC, con su físico y su veteranía en partidos de alta tensión, tiene aquí una ventaja clara.
Bakambu lo resumió en la previa: “Un empate no será suficiente, tenemos que hacer más para conseguir la victoria”. Esa sensación de final, de oportunidad histórica, imbuye a los Leopardos de una intensidad que el mercado no ha terminado de valorar. La cuota de 1.74 por su triunfo refleja un favoritismo justo, pero no captura del todo la transformación táctica ni el abismo anímico del rival.
Uzbekistán aún puede soñar con su primera victoria mundialista, pero su realidad defensiva y la urgencia congoleña apuntan a un partido en el que la RDC impondrá su voluntad desde el pitido inicial. La apuesta por la victoria de la República Democrática del Congo es el reflejo más limpio de ese desequilibrio.










