DR Congo vs Uzbekistán: la urgencia gana a la fragilidad
El último tren de los Leopardos pasa por Atlanta. República Democrática del Congo se juega la clasificación a la siguiente ronda ante una Uzbekistán que ya está fuera del Mundial, pero que aún tiene argumentos para complicar la vida al cuadro africano. Sin embargo, las sensaciones previas al partido apuntan hacia un mismo lado: la victoria congoleña es el desenlace más lógico y fundamentado.
La razón principal descansa en un contraste brutal entre dos líneas defensivas. La zaga de la RD Congo, comandada por Chancel Mbemba y flanqueada por Wan‑Bissaka y Masuaku, ha resistido con enorme solvencia los ataques de Portugal y Colombia. En dos partidos ante selecciones de primer nivel, los Leopardos solo encajaron dos goles y mostraron una compostura que rara vez se ve en combinados africanos en su primera fase de grupos.
Una defensa de acero frente a una retaguardia rota
Del otro lado, Uzbekistán ha sido un coladero. Ocho goles encajados en dos encuentros, con errores infantiles en transiciones, balones parados y decisiones individuales fatales. Contra Colombia, un saque de banda mal gestionado; ante Portugal, pérdidas de balón en zona de riesgo que Cristiano Ronaldo castigó sin piedad. La fragilidad defensiva uzbeca no es un accidente, sino un patrón que se repite desde los amistosos de preparación.
La diferencia en organización y experiencia es abismal. Mientras los congoleños cuentan con futbolistas curtidos en las grandes ligas europeas —Mbemba en el Olympique de Marsella, Wan‑Bissaka en el West Ham, Masuaku en el Besiktas—, la retaguardia uzbeca depende de jugadores con mucho menos rodaje en escenarios de alta presión. El propio entrenador Cannavaro reconoció que su equipo comete errores de concentración fatales a este nivel.
Motivación máxima: el último tren de los Leopardos
El factor anímico también juega a favor de los africanos. El seleccionador Desabre fue tajante en la previa: «Mañana será un partido totalmente diferente, tendremos que asumir riesgos para marcar». El delantero Bakambu fue aún más directo: «Un empate no nos sirve, tenemos que hacer más para lograr la victoria». La plantilla sabe que una victoria les garantiza matemáticamente una plaza entre los mejores terceros y rompería una sequía mundialista de 52 años.
Enfrente, Uzbekistán ya no tiene nada que ganar en lo clasificatorio. Su diferencia de goles es tan negativa que necesitarían una carambola casi imposible para seguir adelante. Cannavaro intentó vender la idea de que «DR Congo es más fácil que Colombia y Portugal», pero sus jugadores ya han visto cómo dos selecciones de élite les pasaron por encima. El orgullo y el primer triunfo en un Mundial pueden ser un aliciente, pero no equiparable a la urgencia vital del rival.
Además, la ausencia de Jaloliddin Masharipov, el creador de juego más talentoso de Uzbekistán, se nota especialmente en la conexión entre el centro del campo y los delanteros. Sin su capacidad para romper líneas con pases inesperados, Fayzullayev y Shomurodov quedan demasiado aislados y dependen de destellos individuales. La defensa congoleña, bien organizada y con buena lectura, puede contenerlos sin demasiados apuros.
Un ataque más directo para resolver el gol
Es cierto que la RD Congo ha tenido problemas para marcar en jugada: solo un gol en dos partidos, y ese llegó de un saque de esquina de Masuaku que cabeceó Wissa. Pero ante la fragilidad defensiva uzbeca, el nuevo planteamiento de Desabre —con Mbuku y Cipenga como extremos rápidos, Bakambu como referencia y la movilidad de Wissa— está diseñado precisamente para generar ocasiones en transiciones y centros laterales. Los errores de colocación y la falta de contundencia de los centrales uzbecos prometen regalar oportunidades claras.
Uzbekistán, por su parte, no puede permitirse especular. Necesita un triunfo por varios goles para soñar, lo que le obligará a abrirse y dejar más espacios. Esa circunstancia encaja a la perfección con el perfil de los atacantes congoleños, veloces y físicos, que pueden castigar cualquier pérdida o balón dividido. El resultado lógico es un partido dominado por los Leopardos, que resolverán con un margen ajustado pero suficiente.










