República Democrática del Congo vs Uzbekistán: Desabre pisa el acelerador
El partido del Mundial 2026 arranca el 27 de junio de 2026, 23:30 UTC, con pinta de final escondida en la fase de grupos. La República Democrática del Congo necesita ganar, y eso cambia el tono de la noche.
Desabre no ha sacado el traje de gala para esperar sentado, sino las botas de ir al barro. La entrada de Mbuku y Cipenga junto a Bakambu y Wissa señala un plan más agresivo, con más piernas para atacar área y costados.
Un favorito que no quiere jugar al escondite
Lo interesante es que la base defensiva congoleña sigue ahí, como ese amigo fiable que guarda las llaves cuando la fiesta se anima. Mpasi, Wan-Bissaka, Tuanzebe, Mbemba y Masuaku dan una columna vertebral seria.
Ante Portugal, la República Democrática del Congo ya enseñó que puede sostenerse en un contexto exigente. Contra Colombia sufrió más, sí, pero no se deshizo; resistió, compitió y mantuvo viva la opción de llegar a este partido con sentido.
La diferencia ahora está en la intención. No vale el empate, y Bakambu lo dejó claro: toca hacer más para buscar la victoria, no mirar el reloj como quien espera que el autobús llegue solo.
Uzbekistán tiene talento, pero concede ventanas
Uzbekistán no llega de paseo ni mucho menos. Cannavaro mantiene nombres importantes como Fayzullayev y Shomurodov, dos futbolistas capaces de convertir una transición en un susto de los que enfrían el café.
Pero el torneo le ha mostrado una grieta repetida: cuando sube el ritmo, la sincronía defensiva se resiente. Le pasó ante Colombia, le dolió ante Portugal y ya venía asomando en amistosos de preparación.
La ausencia de Masharipov también pesa en la pausa y en la chispa entre líneas. Fayzullayev puede inventar, Shomurodov puede castigar, pero a Uzbekistán le cuesta ordenar el partido cuando el rival aprieta de verdad.
El valor está en la victoria simple
La casa ya ve a la República Democrática del Congo como favorita, y no es una lectura descabellada. El matiz está en que quizá se queda corta al medir el cambio de plan: este once no está diseñado para especular.
Mbuku y Cipenga pueden empujar a los carrileros uzbekos hacia atrás, mientras Bakambu y Wissa atacan segundas jugadas y centros laterales. Es un guion incómodo para una defensa que ha sufrido en ajustes, rechaces y momentos de presión.
El mercado de goles puede tentar, porque si aparece un tanto temprano el partido puede abrirse como olla con la tapa floja. Aun así, la República Democrática del Congo no siempre rompe bloques bajos con facilidad, y Uzbekistán podría empezar con cautela.
También pedir una victoria amplia exige una noche demasiado redonda. Con Fayzullayev y Shomurodov enfrente, conviene respetar la posibilidad de algún tramo nervioso, así que la selección limpia gana sentido.










