Túnez vs Japón: las ausencias que aprietan el marcador
La línea de goles en el Túnez-Japón parece razonable a primera vista: un favorito que viene de empatar con Países Bajos y un rival que encajó diez goles en sus dos últimos partidos. Pero el análisis fino revela que el mercado está sobrestimando la capacidad goleadora de este encuentro. Lo que muchos pasan por alto es la magnitud de las bajas japonesas y el giro táctico que Hervé Renard imprimirá a Túnez.
Takefusa Kubo, el cerebro creativo de Japón, está fuera por lesión en la rodilla izquierda. Sin él, la selección pierde a su mejor generador de ocasiones en espacios reducidos, ese que dibujó el gol de Nakamura ante los neerlandeses. A eso se suman Kaoru Mitoma, Takumi Minamino y Wataru Endo: cuatro piezas ofensivas titulares que no estarán en Monterrey. La profundidad japonesa sigue siendo buena, pero la afinación en el último tercio se resiente de forma evidente.
El síntoma que anticipa el guion
Ya vimos un aviso en el amistoso contra Islandia en mayo: Japón dominó, tuvo el balón, pero necesitó hasta el minuto final para marcar gracias a un remate de Ogawa. Aquel día Mitoma ya estaba ausente, y la sensación fue que al equipo le costaba horadar un bloque bajo. Túnez, con Renard al mando, no va a plantear otra cosa que un repliegue intenso, ordenado y con vocación de no recibir otro correctivo.
El 1-5 contra Suecia en la primera jornada fue un mazazo que costó el puesto a Sabri Lamouchi. Renard, especialista en resucitar selecciones en crisis, ha pedido a sus jugadores que levanten la cabeza. No habrá heroísmos ofensivos: lo primero es dejar de sangrar. La prensa tunecina describe el partido ante Bélgica como un naufragio táctico, y el nuevo técnico viene a corregir eso con una defensa de cuatro hombres y transiciones seguras.
El contexto que aprieta las tuercas
Japón necesita los tres puntos, pero no puede permitirse un descalabro defensivo tras su trabajado empate contra Países Bajos. La lógica dice que Moriyasu mantendrá un once competitivo, sin rotaciones masivas, pero con la creatividad limitada. Daichi Kamada y Ritsu Doan deberán asumir la responsabilidad, y la banda derecha con Sugawara e Ito buscará centros. Sin embargo, Túnez tiene centrales altos y un doble pivote (Skhiri y Khedira) que puede absorber balones laterales.
Además, el propio Keisuke Honda advirtió que un cambio de entrenador en el rival siempre añade imprevisibilidad. Renard no necesita ganar el partido; necesita que su equipo compita y evite otra goleada. Eso convierte el encuentro en una trampa para el over: Japón tendrá posesión, pero le faltará la chispa para romper el cerrojo, y Túnez carecerá de medios y confianza para ir a por el partido abiertamente.
Las condiciones ambientales también juegan su papel: noche húmeda en Monterrey, con el termómetro rondando los 25 grados y posibilidad de chubascos previos. Un terreno más pesado favorece las interrupciones y el juego de segunda jugada, no el fútbol de velocidad que necesita Japón sin sus creadores.














