Túnez vs Japón: el favorito puede ganar sin escaparse
Túnez y Japón se citan en el Mundial 2026, 21 de junio de 2026, 04:00 UTC, con el grupo ya haciendo cuentas en la servilleta. Japón es mejor equipo, sí, pero no todo favorito trae confeti.
La lectura de partida es sencilla: los de Moriyasu tienen más orden, más automatismos y vienen de competir muy bien ante Países Bajos. Pero una cosa es mandar el partido y otra muy distinta es romperlo por completo.
Japón manda, pero le faltan llaves
La baja de Takefusa Kubo cambia bastante el paisaje. Sin él, Japón pierde esa zurda que abre puertas cerradas como quien encuentra la rendija de una ventana en pleno verano.
Además, Mitoma y Minamino tampoco están, y Endo ya había dejado un hueco importante en la sala de máquinas. Kamada, Doan, Ito o Ueda mantienen nivel, pero el ataque queda más volcado a bandas, centros y paciencia.
Ese matiz pesa ante un rival que seguramente no va a regalar metros por dentro. Japón puede dominar territorio y balón, aunque sin sus mejores agitadores entre líneas el camino al segundo golpe se vuelve más empinado.
Renard no llega para montar una verbena
Túnez viene tocado, y no hace falta adornarlo con papel de regalo. El golpe ante Suecia y el cambio de entrenador obligan a Hervé Renard a empezar por lo básico: orden, concentración y orgullo competitivo.
El nuevo plan apunta a una estructura más prudente, con muchos cuerpos por detrás de la pelota y Skhiri sosteniendo el centro. Hannibal puede ser el enlace para respirar, mientras Ben Slimane o los hombres de banda buscan alguna transición.
Esto no convierte a Túnez en favorito ni mucho menos. Pero sí puede convertir el partido en una de esas tardes en las que el marcador avanza con botas de plomo, no con patines.
La prioridad tunecina será no encajar pronto y no partirse. Tras una semana turbulenta, un bloque bajo bien juntito puede ser menos vistoso que un traje de gala, pero bastante más útil para sobrevivir.
El margen es el detalle que decide la apuesta
El mercado respeta a Japón, y con razón. Lo discutible es tratar como tan natural una victoria amplia cuando el favorito llega sin varias piezas creativas de primer orden.
También hay contexto competitivo: Japón necesita ganar, pero no tiene por qué jugar a tumba abierta desde el primer minuto. Si se pone por delante, gestionar esfuerzos y riesgos puede pesar más que buscar una goleada decorativa.
El empate ante Países Bajos dejó una buena sensación anímica, pero también recordó que Japón concede situaciones. Si Túnez rasca un balón parado o una contra, el hándicap gana todavía más sentido.
Por eso me gusta mirar al lado tunecino con colchón. Japón puede llevarse el partido, pero el guion más razonable no exige una diferencia grande; exige control, paciencia y oficio.














