Túnez vs Japón: apuesta por el partido cerrado
El Grupo F del Mundial 2026 pone frente a frente a dos selecciones que llegan desde realidades opuestas pero con un mismo objetivo: sumar puntos para mantener vivas sus aspiraciones. Túnez, que viene de recibir un 5-1 de Suecia, ha cambiado de entrenador y busca recomponerse. Japón, por su parte, rescató un empate frente a Países Bajos pero lo pagó caro: perdió a Takefusa Kubo por lesión.
El nuevo rumbo de Túnez: de la catástrofe al orden
La selección tunecina llega a este partido tras una crisis interna. La destitución de Sabri Lamouchi después de la goleada ante Bélgica (5-0) y el correctivo de Suecia han dejado al equipo contra las cuerdas. Hervé Renard, nuevo seleccionador, tiene la misión de recomponer la defensa y la moral del vestuario.
Renard no es un novato en estos escenarios. Su historial en torneos cortos muestra que sabe cómo hacer equipos sólidos y difíciles de batir. La prensa tunecina espera un 4-2-3-1 con doble pivote defensivo y poca exposición al riesgo, priorizando el orden sobre cualquier ambición ofensiva.
La realidad es que Túnez ha encajado diez goles en sus dos últimos partidos y solo ha marcado uno. Sus jugadores más creativos, como Elias Achouri o Hannibal Mejbri, pasaron más tiempo defendiendo que atacando ante Bélgica. Sería ilógico pensar que ahora, con el cambio de entrenador, salgan a buscar el partido de forma temeraria.
Japón: un ataque descabezado
Japón firmó un buen empate ante Países Bajos, pero la lesión de Kubo en esa misma noche deja un vacío enorme en la creación ofensiva. A eso se suma que Kaoru Mitoma y Takumi Minamino ya estaban fuera de la convocatoria por lesión antes del torneo. Tres bajas de primer nivel en zonas de ataque.
Sin Kubo, Japón pierde a su principal generador de juego interior. El jugador de la Real Sociedad era quien rompía líneas con sus conducciones y abría espacios para los desmarques de sus compañeros. Ahora, el equipo de Moriyasu tendrá que apoyarse más en las bandas y en centros laterales, un plan previsible ante una defensa cerrada.
En el amistoso ante Islandia, ya sin Mitoma, Japón solo pudo ganar 1-0 y sufrió para superar un bloque bajo. El partido ante Túnez tiene un guion parecido: posesión japonesa, defensa tunecina achicando espacios y poca claridad en el último tercio. Eso no invita a pensar en una lluvia de goles.
El factor Monterrey y el contexto del grupo
El partido se juega en el Estadio Monterrey, a una altitud que se nota y con el calor y la humedad típicos de la región a las 22:00 hora local. Las condiciones físicas invitan a un ritmo más pausado, sobre todo en la segunda mitad, donde la fatiga puede ser un factor determinante.
En el grupo, Túnez necesita puntuar para no quedar descolgado, pero un nuevo fracaso defensivo sería lapidario. Japón, con un punto, sabe que una victoria le dejaría en una posición muy favorable antes de enfrentar a Suecia. Pero no necesita ganar por goleada: un triunfo ajustado le vale.
Keisuke Honda ya advirtió en la previa que el cambio de entrenador tunecino hace el partido menos predecible. La incertidumbre juega a favor de un encuentro táctico, de pocas ocasiones y donde los errores individuales pesarán más que las acciones colectivas brillantes.
Los precedentes recientes refuerzan esta visión: Túnez no ha marcado más de un gol en ninguno de sus últimos cuatro partidos, y Japón solo ha superado la barrera de los dos tantos en uno de sus cinco encuentros más recientes. La estadística no es casualidad.
El estilo de Moriyasu tampoco es de toma y daca. Japón sabe gestionar partidos cerrados, y más ahora que echa de menos a sus mejores futbolistas de ataque. No es un equipo que se descontrole fácilmente, y ante un rival necesitado de puntos, lo inteligente es no regalar ocasiones.














