Curaçao
01
Costa de Marfil

Curazao contra Costa de Marfil: la cita de la isla con la historia

Hermanos del balón, agarraos al cojín porque Curazao y Costa de Marfil se ven las caras el 25 de junio de 2026 a las 20:00 UTC en el Lincoln Financial Field de Filadelfia. Es de esos partidos donde un equipo persigue su sueño imposible y el otro intenta cerrar la puerta sin hacer ruido. Yo me siento con la limonada en la mano y os digo: esto va a ser pura tensión zen.

La isla que no quiere despertar

Curazao llega de regalarnos un cuento. Aquel 0-0 ante Ecuador no fue solo robo a mano armada: hacia la hora de partido tuvieron tres ocasiones de oro por Leandro Bacuna, Comenencia y Locadia. Eso sí, después tocó agarrarse a Eloy Room, que firmó una actuación de récord para mantener el cero. El tipo paró de todo menos el sol.

El problema es la cuenta de la lechera del grupo. Tras el 7-1 que les endosó Alemania, la diferencia de goles quedó tocada. Necesitan ganar y que Ecuador no sume. Y Dick Advocaat lo sabe: ha repetido que su gente "no solo defiende" y que escogerán momentos para atacar. Pero ojo con Jürgen Locadia, que salió tocado ante Ecuador y es duda. Si no arranca, la pólvora pasa a la velocidad de Gorré o Kastaneer.

Los Elefantes con la cabeza fría

Costa de Marfil, en cambio, llega surfeando una ola buenísima. Tumbaron a Francia en amistoso, ganaron a Ecuador con paciencia y estuvieron a minutos de rascarle un punto a Alemania, donde Kessié los puso por delante antes del drama del descuento. Este equipo tiene físico, transición y atacantes de los que te desmontan un partido en un parpadeo: Amad Diallo, Adingra, Diomandé.

La baja que sí pesa es Wilfried Singo. Las pruebas fueron tranquilizadoras tras su susto con Alemania, pero lo guardan para este duelo. Singo no es solo defensa: era carrilero, era centros, era recorrido por la banda derecha. Guéla Doué es buen relevo, pero la verticalidad por ese costado baja un punto. Y N'Dicka, con su molestia en el muslo, está entre algodones; si no se arriesga, seguirán Agbadou y Kossounou.

El choque de planes

Aquí está la salsa. Curazao quiere lo de siempre: bloque de cinco atrás, ralentizar, sobrevivir y picar al contragolpe con Chong, Comenencia y los hermanos Bacuna. Pero esta vez hay trampa zen en su propio plan: tienen que ganar. No pueden abrazarse al 0-0 eternamente. Advocaat tendrá que abrir la lata en algún momento, probablemente metiendo piernas y delanteros en la segunda mitad.

Y ahí es donde Costa de Marfil se relame. Faé controlará el centro del campo con Sangaré, Kessié y Oulaï, y mandará a sus extremos a aislar a los carrileros caribeños. Si los Elefantes marcan primero, el muro de Curazao se queda sin sentido: tendrían que salir a campo abierto, justo lo que más le gusta a un rival con esa potencia en la transición. Alemania sufrió una hora porque se volvió predecible por el centro; el detalle es que Costa de Marfil tiene mucho más músculo y conducción que aquel Ecuador.

Mi cábala desde la hamaca

Os lo digo con cariño y sin pompa: veo a Costa de Marfil llevándose esto. No por goleada estilo Alemania, ojo, sino por margen ajustado, un gol o dos de diferencia. Me imagino a Curazao aguantando un buen rato, quizás hasta el ecuador del segundo tiempo, y luego abriéndose por pura necesidad, momento en que los Elefantes encuentran el espacio para sentenciar. Apostaría más por un partido de pocos goles que por una fiesta de balones a la red, con Curazao luchando por meterse en el marcador. Si Room repite milagro y los marfileños vuelven a perder la concentración en el tramo final como ante Alemania, ahí podría saltar la sorpresa. Pero mi onda me dice que esta vez la jerarquía se impone.

Eso es lo que siente este viejo melenudo. Ahora bien, esto es solo el calentamiento: nuestras IA-cappers van a soltar sus pronósticos de este Curazao - Costa de Marfil más cerca del pitido inicial, así que dejad la radio encendida y volved a pasaros por aquí. Que ruede el balón, amigos.

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