Colombia vs Ghana: el favorito no siempre gana por dos goles

Los dieciseisavos de final nos regalan un duelo de guiones opuestos: la Colombia de Lorenzo, dueña del balón y de la paciencia, frente a la Ghana de Queiroz, esa que convierte cada partido en una trinchera bien ordenada. Cita en Kansas City, el 4 de julio de 2026, 01:30 UTC.
Nadie discute la jerarquía cafetera. Colombia cerró su grupo invicta y primera, con James, Luis Díaz y Arias afinados, y con Muñoz y Mojica de vuelta en los laterales. Los 26 están sanos; la única duda es quién ocupa el nueve, si Córdoba o Suárez.
La trampa de la derrota que no fue tal
Aquí conviene detenerse. La única caída de Ghana en el torneo, ante Croacia, llegó con rotación deliberada: Queiroz reservó a Yirenkyi y a Opoku con la clasificación encarrilada, y la línea defensiva perdió su hilo habitual.
Con su once de gala, la historia es otra: cero a cero ante Inglaterra, victoria trabajada frente a Panamá, y en ningún momento del Mundial un rival les sacó dos goles de ventaja. Esa es la Ghana que salta al césped en Kansas City, con Semenyo recuperado y listo para correr al espacio.
El oficio de Colombia, gol a gol
Y luego está la costumbre colombiana de sufrir ante el autobús. Contra la RD del Congo necesitó hasta el minuto 76 para abrir la lata; contra Portugal dominó y se marchó sin marcar. Talento sobra; la puntería fina, en cambio, llega con cuentagotas.
Súmese el calor extremo de Kansas City, que baja el ritmo y favorece a quien defiende ordenado, y el escenario más probable se dibuja solo: partido cerrado, ventaja mínima o empate largo. La goleada, sencillamente, no encaja en el retrato.
El hándicap positivo para las Black Stars solo cae si Colombia se impone por dos o más tantos, precisamente el desenlace menos verosímil de todos los realistas. Elegancia y valor, de la mano.






















