Alemania vs Paraguay: la pegada alemana mira más allá del triunfo
El Alemania vs Paraguay del Mundial se juega el 29 de junio de 2026, 20:30 UTC, con aire de eliminatoria trampa en Foxborough. De esas tardes donde el favorito no solo debe ganar, sino evitar que el partido se vuelva una sopa espesa.
Alemania viene con aviso serio desde el banquillo: Nagelsmann no da señales de experimento ni de once de circunstancias. Puede esconder cartas, claro, pero no parece que vaya a sentar a los violinistas justo cuando empieza el baile grande.
La idea pasa por juntar a Kimmich como organizador desde la derecha, el doble pivote para sostener y una línea ofensiva con Sané, Musiala, Wirtz y Havertz. Y si la puerta se queda atrancada, Undav ya ha demostrado que sabe entrar con la llave en la mano.
Paraguay sabe sufrir, pero llega tocado por dentro
Paraguay no es un rival para mirar por encima del hombro. Con Gustavo Alfaro, la Albirroja puede cerrar espacios, bajar pulsaciones y convertir cada segunda jugada en una pequeña pelea de barrio futbolero.
El problema es que su plan necesita una columna central firme, y ahí aparecen las ausencias que cambian la lectura. Diego Gómez está sancionado, una baja sensible para robar, conducir y sacar al equipo de la presión.
Además, Omar Alderete llega entre algodones y Ramón Sosa tampoco parece ese recurso fresco para romper el partido desde el banco. Son detalles que, ante un rival con tanto pie fino, dejan de ser detalles y pasan a ser goteras en noche de lluvia.
La vuelta de Miguel Almirón ayuda muchísimo a Paraguay para correr al espacio. Pero si Alemania consigue marcar primero, la Albirroja tendrá que salir de su zona cómoda, y ahí el partido puede abrirse más de lo que le conviene.
La casa protege demasiado el marcador corto
La lectura central está ahí: se respeta mucho la capacidad paraguaya para mantener el marcador apretado. Es comprensible por su orden, su oficio y ese gusto por hacer del partido una partida de ajedrez con espinilleras.
Pero esta vez el contexto empuja hacia otro lado. Alemania llega con más talento entre líneas, mejor banquillo y una estructura ofensiva capaz de insistir por dentro, por fuera y también a balón parado.
El recuerdo reciente alemán tiene manchas: pérdidas en mediocampo, sustos ante rivales físicos y una derrota que dejó deberes. Aun así, Völler y Nagelsmann han puesto el foco justo ahí, en no regalar transiciones y competir con máxima seriedad.
Paraguay, por su parte, ya mostró que se siente más cómodo defendiendo una ventaja o un empate que persiguiendo el marcador. Si le toca remar contra corriente, el partido puede pedirle una producción ofensiva que no siempre tiene a mano.
Por eso no me seduce tanto el simple triunfo alemán, demasiado exprimido para el riesgo de una eliminatoria. El ángulo está en que, si Alemania impone ritmo y rompe primero, su banco puede convertir el dominio en una victoria con colchón.













