Brasil vs Japón: duelo de alto voltaje ofensivo
Brasil y Japón se enfrentan este lunes en el NRG Stadium de Houston, un escenario climatizado que no dará tregua al espectáculo. El 1-1 contra Marruecos quedó atrás: la Canarinha llega tras dos goleadas consecutivas y con la confianza de haber encontrado su once tipo. Japón, por su parte, llega invicto en el torneo y con la moral por las nubes tras empatar con Países Bajos y golear 4-0 a Túnez.
El mercado infravalora el poderío ofensivo de Japón
La casa de apuestas pinta un partido de pocos goles, pero la realidad es otra. Japón ha marcado en todos sus encuentros del Mundial, incluyendo dos tantos a Países Bajos y uno a Suecia. No son un equipo que se encierre: su transición es rapidísima y tienen hombres como Maeda, Doan e Ito para castigar cualquier descuido.
Además, los Samuráis Azules no son un rival pasivo. Su idea es clara: robar y salir como una flecha, aprovechando los espacios que deje Vinícius cuando ataca. Contra Suecia ya demostraron que pueden generar peligro incluso cuando el rival domina la posesión.
Brasil no es un muro defensivo
La defensa brasileña ha mostrado fisuras. Marruecos les marcó y necesitaron la calidad individual de Vinícius para rescatar un punto. Contra Haití y Escocia mantuvieron la portería a cero, pero Japón es un salto de calidad enorme respecto a esos rivales.
Ancelotti lo sabe y ha advertido del peligro de las transiciones niponas. Su plan será controlar el juego, pero sin renunciar al ataque. Con Vinícius, Cunha y Paquetá en el campo, la Seleçao tiene armas para perforar la defensa de cinco de Japón. La clave estará en no perder el equilibrio.
Un escenario propicio para el gol
Ambos equipos llegan con la mentalidad de un partido de eliminación directa: no hay margen para la especulación. Japón no se va a resignar a perder por la mínima; quiere dar la sorpresa y sabe que, para ello, necesita marcar. Brasil, en casa virtual, buscará sentenciar pronto para evitar sustos.
La ausencia de Kubo es un lastre para la creatividad japonesa, pero el colectivo funciona. Y la posible entrada de Neymar desde el banquillo añade otro factor de desequilibrio ofensivo. Con todo esto, pensar que el partido se quedará en menos de tres goles parece un error de bulto del mercado.














